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viernes, 7 de marzo de 2014

martes, 28 de enero de 2014

Unas macetas de amarillo

No tengo para ver solo los ojos.
Para ver tengo al lado como un ángel
que me dice, despacio, esto o lo otro,
aquí o allí, encima o más abajo.
Siempre soy el que ve lo que ya ha visto,
lo que ha tocado ya, lo que conoce,
no me puedo morir porque ya tengo
la muerte atrás, vestida como novia.
Voy entrando, de a poco, en lo que es mío,
en lo que ya fue, en lo que me nombra,
campos azules y altos hasta el pecho,
con el machete centelleante y rápido.
Veo cómo comienzan las naranjas
a nadar por el aire, a perfumarlo,
girando velozmente en sus semillas.
Veo moverse ese árbol, luego otro,
pierdo el sentido de mirar la vida,
me lleva el mar, el pecho hacia lo alto,
muevo el cielo en el puño como un poncho.
Me quieren despertar y estoy despierto,
no me pueden tocar, me aman, me gritan,
me lloran como a muerto y estoy libre.
Yo puedo separar filo y cuchillo,
guardar el uno y arrojar el otro,
terminar con un truco la semana,
pintar unas macetas de amarillo.
Yo tengo como un ángel que me dice
aquí o allí, más cerca todavía,
habla, calla, resiste, estira el brazo,
toca despacio todo lo que es tuyo.

De El nadador (1967), extraído del libro Obra completa de Héctor Viel Temperley (2003, Ediciones del Dock)

jueves, 23 de enero de 2014

Cajones lustrados

Cajones lustrados,
cajones perfumados,
cajones con llavecitas...

Qué invento miserable
los cajones,
está pensando Aquél
que hizo este mar
y lo escupió de luz.

De Mare nostrum azul, extraído del libro Obra completa de Héctor Viel Temperley (Ediciones del Dock, 2003)

martes, 26 de noviembre de 2013

Salvaje

Por fin, acá les presento nuevo libro: Salvaje.

Gracias Ediciones del Dock, gracias Juan Fernando García, por la bellísima contratapa y gracias a todos aquellos que me acompañaron durante el proceso. ¡Que lo disfruten!


Ya está disponible en librerías.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Álbum


Abre mundo
el instante exacto
donde madre
ha parido a madre.

La hija
mira sus manos
como un destello
donde ambas son
una sola silueta.

Así cada arruga
-dice la hermana-
oculta una historia.


*

¿Cómo es que nadie se ha percatado
de tantas mujeres?

Parece que antes
eran sólo tres.

En la casa de Beccar
dice la abuela
se hablaba alemán.

Rohr me lo ha contado todo
no es posible
en ningún documento aparece
pero muchos lo constatan:
la dureza es un bien de familia.


*

La abuela ordena:
tiene que brillar

no es de extrañar
que la plata oscurezca

insiste
de muchas maneras
sobre la limpieza

Rosel dice algo
sobre la platería
que nadie escucha

¿por qué tanto hincapié?

Si es un secreto
difícil de contar
que lo diga en alemán.

*

Hermanas

lo que no hablan
se cierra
y no regresa
nunca
de la misma forma

los ojos son parte
del secreto

no lo saben aún

a veces
el gesto de acomodarse
los anteojos o el cabello
sugiere la evidencia

nadie se da cuenta
hasta que el retrato
sin querer lo muestra:

hermanas de sangre

no se arruguen tanto
que vienen otras
a quitarles el lugar.

*

Como si nadie lo supiera
la vida es un pañuelo carmesí

en la diagonal de la infancia
mastican
abuela y nieta
la misma espina.

*


Una espina en la garganta
dijo la abuela
medio enrojecida
tan enojada

era chiquita la nieta
cómo va a entender
que primero el trabajo
y después el placer

pasaron quince años
y la espina
se quedó en el pecho
para siempre.

Poema del libro El amor es esto, de Mariana Chami (Ediciones del Dock, 2011)

lunes, 5 de septiembre de 2011

El sillón rojo



Fácil es no darse cuenta
de algunos detalles simples
tal vez
que los labios han dejado
de moverse como antes
sin formar ni un beso
siquiera

aun si encontrara el gesto aquel
que conocimos una tarde
mientras el libro caía
a la vereda o al colchón
no podría decir
las mismas palabras
que pronunciaron
te entiendo

si el calor
nos sofoca de tal manera
que ya no queda nada fuera de nosotros
entonces podés irte
lejos
tanto como puedas
porque es igual
aquí y allá
en cualquier isla

a veces el dolor
está ahí
acostumbrado
es abandono y es
extraño que te vayas
siempre al mismo sitio
como si no existiera
más que lo cierto entre nosotros

entonces otra vez
vuelvo a recorrer la casa
el sillón rojo
sus pliegues
y todo lo que somos

como dijiste
el amor es esto
y nada más.

                    de El amor es esto (Ediciones del Dock, 2011)