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martes, 31 de diciembre de 2013

¿Cómo se escribe?

Cuando no estoy escribiendo, yo simplemente no sé como se escribe. Y si no sonara infantil y falsa esta pregunta que es de las más sinceras, yo elegiría a un amigo escritor y le preguntaría: ¿cómo se escribe?

Porque, realmente, ¿cómo se escribe? ¿qué se dice? ¿cómo se dice? Y ¿cómo se empieza? Y ¿qué se hace con el papel en blanco que nos enfrenta tranquilo?

Sé que la respuesta, por más que intrigue, es esta única: escribiendo. Soy la persona que más se sorprende al escribir. Y todavía no me habitué a que me llamen escritora. Porque, salvo las horas en que escribo, no sé en absoluto escribir. ¿Será que escribir no es un oficio? ¿No hay aprendizaje, entonces? ¿Qué es? Solo me consideraré escritora el día en que yo diga: sé cómo se escribe.

Revelación de un mundo (Adriana Hidalgo, 2011) de Clarice Lispector


jueves, 3 de octubre de 2013

No entender

No entiendo. Esto es tan vasto que supera cualquier entender. Entender es siempre limitado. Pero no entender puede no tener fronteras. Siento que soy mucho más completa cuando no entiendo. No entender, del modo en que lo digo, es un don. No entender, pero no como un simple espíritu. Lo bueno es ser inteligente y no entender. Es una bendición extraña, como tener locura sin ser demente. Es un manso desinterés, es una dulzura de estupidez. Solo que de vez en cuando viene la inquietud: quiero entender un poco. No demasiado: pero por lo menos entender que no entiendo.

Clarice Lispector, fragmento del libro Descubrimientos (Adriana Hidalgo, 2010)

jueves, 6 de junio de 2013

La perfección

Lo que me tranquiliza es que todo lo que existe, existe con una precisión absoluta. Lo que sea del tamaño de una cabeza de alfiler no excede ni una fracción de milímetro más el tamaño de una cabeza de alfiler. Todo lo que existe es de gran exactitud. La pena es que la mayor parte de lo que existe con esa exactitud nos es técnicamente invisible. Lo bueno es que la verdad llega a nosotros como un sentido secreto de las cosas. Terminamos adivinando, confusos, la perfección.

Fragmento del libro Descubrimientos, de Clarice Lispector (Adriana Hidalgo, 2010)