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miércoles, 23 de julio de 2014
La III Guerra Mundial
Invitación especial para la presentación del nuevo libro de Andi Nachon.
La III Guerra Mundial
Este jueves 24/7 a las 19 h
en Lavalleja 924 (C.A.B.A.)
¡Nos vemos ahí!
viernes, 5 de julio de 2013
Giribone 850
La PUERTA de madera
tiene un cartelito
que reza:
los que entran aquí
se hacen fuertes
pasen y coman
la mesa está puesta
la heladera llena
si no tiene donde dormir
hay una cama
a su medida
este es el país
de las manos propias,
al serruchar clavar lijar
los ideales encuentran forma.
Esta casa posee la alegría
sencilla y digna
de los que hacen
su propia comida
y después invitan.
**
CARÁTULA: desalojo
La viera usted
correr desgreñada
asistir al reparto judicial
buscar su apellido
de consonantes raras
entre tantos martínez,
gonzález, miranda.
Mary, de planta baja, la reta
¿qué hacés con esa remera?
subí arreglate y bajá.
La prolijidad ante todo
-aunque nos rajen-
frente al traje
de la autoridad.
tiene un cartelito
que reza:
los que entran aquí
se hacen fuertes
pasen y coman
la mesa está puesta
la heladera llena
si no tiene donde dormir
hay una cama
a su medida
este es el país
de las manos propias,
al serruchar clavar lijar
los ideales encuentran forma.
Esta casa posee la alegría
sencilla y digna
de los que hacen
su propia comida
y después invitan.
**
CARÁTULA: desalojo
La viera usted
correr desgreñada
asistir al reparto judicial
buscar su apellido
de consonantes raras
entre tantos martínez,
gonzález, miranda.
Mary, de planta baja, la reta
¿qué hacés con esa remera?
subí arreglate y bajá.
La prolijidad ante todo
-aunque nos rajen-
frente al traje
de la autoridad.
Poemas del libro Giribone 850, de Silvia Jurovietzky (Bajo la Luna, 2009)
martes, 4 de junio de 2013
viernes, 12 de abril de 2013
En la cocina
Tengo en los oídos, para siempre,
el rumor de la máquina de coser de mi madre.
J. Pedroni
Después de las once de la noche
la cocina era nuestra
y en ese pequeño cuadro la recuerdo
frente a la máquina de coser sentada
mientras yo prolongaba
las tareas escolares,
lo entiendo ahora,
para estar con ella.
¿Qué cosa
que no sabe entonces
ni tampoco después
pero mantiene
por un momento a dos
como escuchándose
se desplegaba allí
lenta
en perfume o rumor o pregunta
que esperamos siempre
reencontrar cuando decimos
que algo pide en nosotros
volver a casa
o reunirse?
Aprendiendo
más que lo enseñado
y pegando
más que los retazos
ya nos dábamos tal vez
la señal de un consuelo
futuro,
pequeña insignia
en el amor bordada
para, llegado el día
en que un tiempo mayor
visita y sella
la pérdida, estuviéramos
más serenas o menos
dolidas
por si acaso
fuera cierto que nada vuelve
y es
solo la sombra
la que se hace más clara
con los años
hasta que finalmente
en una misma luz
se lleva todo.
Poema del libro Flores que prefieren abrirse sobre aguas oscuras, de Sonia Scarabelli (Bajo la Luna, 2008)
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