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jueves, 10 de septiembre de 2015

Los burros de Pilar Cortés

Azul vuelve y traza la línea. Calma. Verde. El borde de la línea traza: las orejas largas como el cielo que lo abarca. Vuelve verde y recorre el pelaje suave. Traza el negro y dibuja, raya, raya esos ojos. Dibuja esos ojos que te miran, más allá del instante en que te miran. Negro profundo traza la línea directo al corazón. Vuelve y esos ojos repliegan lo que no se dice: la cautela de ser burro y bello.

Verde. Verde. Blanco. Pasta lo que la línea trae con sutileza y vuelve el trazo a los naranjas. Andar así, con calma de burro. Violeta, lila arman la trama que orejas, ojos, rabo, morro y vientre salvaje la línea desarma. Porque los burros aman y resisten quizás más que lo que sueñan. Blanco, colorado, y finita la línea se vuelve para delimitar la exactitud de los crines. ¿Flores pastan? Cierta ternura, esos ojos descubren cuando sin querer negro apenas blanco trazan.

Blanco, negro las flores carga y pasta mientras rebuzna y ágil sombra de grises sus patas andan. Patas de burro, que pueden cruzar el mundo.

Cabeza adelante y verde. La trama se vuelve tupida como el pelaje que al tocarlo, suave, eriza la mano que traza.

Mordisco y arranca una parte de la verdad: andar con calma de burro, queriendo ser nada más que burro.

Una larga vida, dicen, los burros aman.


Mariana Chami
agosto 2015






lunes, 27 de enero de 2014

Sobre el libro La vida suspendida, de Andrés Lewin


¿Esa tarde o aquella mañana? ¿Acá cerca o más lejos? Espacio y tiempo, en este libro, no importan. Porque es aquí, allá y en todos lados donde la vida sin más queda suspendida.

Un pibito limpia los vidrios. Pausa. Un hombre abraza a su hijo. Pausa. Pirri hace un foul. Pausa. Amato Garrafa habla al micrófono. Pausa. Edelmiro corta naranja por naranja. Pausa. El vendedor de panchos un día se ilumina. Pausa. El regalador de sonrisas camina por los bosques de eucaliptus. Pausa. Manolo compra choclos. Pausa. Y otra pausa y otra más.

En ese devenir de interrupciones se construye un trayecto preciso: un movimiento sutil hacia el interior de la mirada de Andrés Lewin. Son pausas que funcionan como grietas que, por un instante, Lewin nos permite espiar y nos susurra: “Mirá, mirá, acá está la belleza, el tiempo, la poesía, el amor…”.

En algunos poemas, quizás sobre todo en la primera parte, el yo avanza como si fuera un transeúnte en la ciudad, en la vida misma. La mirada de Lewin acompaña lo que vemos y, al mismo tiempo, se desentiende de lo que no vemos, eso que cada lector completa en su lectura íntima y única: “Lo que mis ojos ven/ no es lo que miran tus ojos”.

En otros poemas, ya más hacia el final, aparecen el amor, los cuerpos, la búsqueda de la ternura. Poemas que exponen sin pudor todo lo que el yo mira y siente “en el fondo de todo lo que brilla”.

Don Pascual, Edelmiro, Martita, Francisco, Manolo, Darío, Mariana, Ricardo y más, los nombres propios se suceden, quizás como nunca en otro libro, porque hay necesidad de nombrar, de destacar que la vida cotidiana está llena de personas sabias, poetas, oscuras, luchadoras o bellas.

El uso de la repetición, una y otra vez, atraviesa todo el texto hasta el punto de sentir que, por momentos, uno escucha la propia voz del poeta que recita. En ciertos poemas, también aparece la pasión por el fútbol, esa pasión de multitudes que en este caso muestra su lado más personal, como Federico que, cuando llegan los penales, “apaga la tele/ duerme una siesta”.

El predominante uso del tiempo presente otorga y enfatiza ese cierto dejo atemporal, como si eso que ocurre en el poema se actualizara a cada instante, en cada lectura.

A modo fotográfico (o por qué no radiográfico) Lewin despliega todo su esplendor en un libro que, desde el principio hasta el final, manifiesta una simpleza profunda con frecuentes destellos de humor.

Y me detengo acá, en el “Hotel de mil estrellas”, donde La vida suspendida me despierta gratitud y alegría porque, como diría Katherine Mansfield: “En el umbral de la poesía me encuentro siempre temblando”.

MARIANA CHAMI
(Texto leído en la presentación del libro el 11/12/2013)

martes, 26 de noviembre de 2013

Salvaje

Por fin, acá les presento nuevo libro: Salvaje.

Gracias Ediciones del Dock, gracias Juan Fernando García, por la bellísima contratapa y gracias a todos aquellos que me acompañaron durante el proceso. ¡Que lo disfruten!


Ya está disponible en librerías.

lunes, 20 de mayo de 2013

El amor es esto


“Yo soy el invisible / anillo que sujeta / el mundo de la forma / al mundo de la idea. / Yo en fin soy ese espíritu, / desconocida esencia, / perfume misterioso / de que es vaso el poeta”. Cuando Gustavo Adolfo Bécquer buscó definir la poesía, eligió palabras como invisible anillo, idea, espíritu, desconocida esencia, perfume misterioso, es decir, términos que refieren a la imposibilidad de traducirla en definiciones precisas. ¿Qué reseñar al reseñar un libro de poemas? ¿Qué contar? Difícil responder estas preguntas, aunque vale la pena cuando la poesía es la de Mariana Chami en su libroEl amor es esto.
Mariana es una joven poeta, cuyos otros libros publicados son Territorio del cuerpo y Antes de mí. En esta oportunidad, el prólogo de Liliana Bodoc es la mejor puerta de entrada a los textos. Sumamente poético, nos habla de una tensión entre el afuera y el adentro: “mío es el silencio de la casa / como una marca de territorio /que siendo copia / parece auténtica”; y entre la mirada adulta y la de niña: “Vuelve a mí / el olor a baldosas mojadas / de aquel verano en la casa de Estomba”.
El amor es esto está escrito además –y aunque parezca una obviedad– con un lenguaje poético formado por todos los recursos literarios que suelen abundar en los poemas. Sin embargo, nada es trillado, porque el libro trae a la memoria diferentes vivencias en cada lector, lo remite a distintos sentimientos que surgen del poder evocador de la palabra cotidiana y despojada, pero profunda. Y esa evocación es posible porque, según Jorge Luis Borges (“El enigma de lo poético”), la poesía “no es algo extraño: está acechando […] a la vuelta de la esquina”.
Si como señalamos, hay un yo que mira, que recuerda, que reflexiona, también en los poemas surgen otras voces, otras presencias. Por momentos, estas se resumen en un nosotros que no disuelve a esa primera persona, sino que la contextualiza, la identifica y la individualiza frente a los otros, la redefine en un diálogo constante con aquellos que pueblan el afuera, pero que se interiorizan en el yo poético. Todo es afuera y adentro, pasado y presente, la búsqueda de ese lugar mítico en el que se puede ser lo que uno siempre soñó.
La puntuación justa, la cadencia de la palabra, el manejo del verso como unidad fónica son otros de los logros de Mariana Chami que se inclina por una poesía más bien clásica que nos recuerda al Machado que habla de su infancia o al Neruda del verso claro, pero trascendente.
Volviendo a Borges, él asegura que sabemos qué es la poesía. “Lo sabemos tan bien que no podemos definirla con otras palabras, como somos incapaces de definir el sabor del café, el color rojo o amarillo o el significado de la ira, el amor, el odio, el amanecer, el atardecer o el amor por nuestro país. Estas cosas están tan arraigadas en nosotros que sólo pueden ser expresadas por esos símbolos comunes que compartimos. ¿Y por qué habríamos de necesitar más palabras?”. No las necesitamos, porque más que hablar de El amor es esto, conviene leer el libro y asumir la cuota de poesía que habita en cada una de nuestras vidas.
Adriana Santa Cruz
Reseña del libro El amor es esto, publicada en leedor.com
http://www.leedor.com/contenidos/literatura/el-amor-es-esto-mariana-chami

miércoles, 27 de marzo de 2013

Álbum


Abre mundo
el instante exacto
donde madre
ha parido a madre.

La hija
mira sus manos
como un destello
donde ambas son
una sola silueta.

Así cada arruga
-dice la hermana-
oculta una historia.


*

¿Cómo es que nadie se ha percatado
de tantas mujeres?

Parece que antes
eran sólo tres.

En la casa de Beccar
dice la abuela
se hablaba alemán.

Rohr me lo ha contado todo
no es posible
en ningún documento aparece
pero muchos lo constatan:
la dureza es un bien de familia.


*

La abuela ordena:
tiene que brillar

no es de extrañar
que la plata oscurezca

insiste
de muchas maneras
sobre la limpieza

Rosel dice algo
sobre la platería
que nadie escucha

¿por qué tanto hincapié?

Si es un secreto
difícil de contar
que lo diga en alemán.

*

Hermanas

lo que no hablan
se cierra
y no regresa
nunca
de la misma forma

los ojos son parte
del secreto

no lo saben aún

a veces
el gesto de acomodarse
los anteojos o el cabello
sugiere la evidencia

nadie se da cuenta
hasta que el retrato
sin querer lo muestra:

hermanas de sangre

no se arruguen tanto
que vienen otras
a quitarles el lugar.

*

Como si nadie lo supiera
la vida es un pañuelo carmesí

en la diagonal de la infancia
mastican
abuela y nieta
la misma espina.

*


Una espina en la garganta
dijo la abuela
medio enrojecida
tan enojada

era chiquita la nieta
cómo va a entender
que primero el trabajo
y después el placer

pasaron quince años
y la espina
se quedó en el pecho
para siempre.

Poema del libro El amor es esto, de Mariana Chami (Ediciones del Dock, 2011)

viernes, 9 de marzo de 2012

Pura Queja - Nuevo! -




*

Cautiva de la queja
nada encaja
sin la clara militancia de la j
-o por lo menos
así parece:
queda; quepa; quena; quema;
sí, eso sí,
la queja quema.


*



                                       Pura Queja de Mariana Chami/ Ilustraciones de Laura Varsky
                                             Nueva plaqueta de la Colección Resplandece, Editorial Peak a Boo

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ménage à trois


...se hacen cosquillas
se miran y miro
ríen callados
en un subte no tan vacío
rozan sus manos
y desarman el aire
escribe mi mano
y él en ella
reclina la cabeza
apenas mirarse
como sin sentir
se inventa
él cierra los ojos
siente el latido
y toca su pierna
sus manos
las mías
se enlazan escribo
escriben ellos
en uno y en otro
sonríen
y susurran nombres
ella descalza
su cuerpo despacio

el subte se ha ido
me quedo conmigo
en un Yokohama
sin ellos.

                                                   poema de Mariana Chami, del libro Antes de mí (2004)

jueves, 27 de octubre de 2011

Ernesto entintado


{{{ Tercera postal de Ernesto entintado, publicada por Abe´s Peanut. Ilustraciones de Fernanda Cohen y textos de Mariana Chami. Junio 2011 }}}

Versión completa: http://www.abespeanut.com/cohenchami2.1.html 

Info ilustradora: www.fernandacohen.com

martes, 6 de septiembre de 2011

El amor es esto por Liliana Bodoc

 
¡Una los puntos de esta poesía y encontrará una máquina de coser que ocupa media cocina!

“El amor es esto”, poesía para chuparse los dedos y también para encaramarse en las cimas humanas.
Lo dice la poeta “Tengo hambre y un dilema”

Leer y releer este libro me produjo la sensación de estar ante una naranja partida al medio. Una mitad “Nada fuera de nosotros”. La otra mitad “En el haz de la linterna”
Dos partes autónomas y, sin embargo, unidas por el aroma. Unidas también por el pellejo blanco, el amargo, el indispensable para sostener la unidad de la fruta.

“El amor es esto” propone un espacio de significados ambiguos y deshace las definiciones tranquilizadoras.
El amor es “esto”, ni más ni menos, lo único posible, lo que se salvó de la tempestad. Y porque es “esto” se hace contundente, apto para ser ofrecido y aceptado. 

No sé si acordarán conmigo, pero es solo decir “El amor es esto” y se ve la gestualidad que acompaña tal afirmación: Una mujer abriendo el cuenco de sus manos para mostrarnos, ¿ves?, es esto.

Celebro este libro, esta poesía que se entromete con el gran tema de un modo renovado y límpido.

Dicen las mujeres y los hombres de sabiduría que nos toca decidir entre el amor y el poder, enorme decisión para siempre.
Este libro se hace cargo y decide.
Claramente no lo digo por la temática, no solo por la temática.
Lo digo, en especial, por la estética de la poeta, alejada de todo autoritarismo, desprovista de doctrinas y, a cambio, plena de verdades.

Leer “El amor es esto” fue para mí como apretar las manos contra una taza caliente y sorber, sorber el alimento sustancioso antes de salir al mundo.

¡Una los puntos de esta poesía y escuchará carcajadas por las ollas quemadas, entenderá el alemán gótico, olerá té de manzanilla a gotas y tocará fantasmas..!
¡Una los puntos y obtendrá, al mismo tiempo, el silencio del ombligo y la música del lenguaje!

Somos mejores por esto.

Liliana Bodoc (mayo 2011)

lunes, 5 de septiembre de 2011

El sillón rojo



Fácil es no darse cuenta
de algunos detalles simples
tal vez
que los labios han dejado
de moverse como antes
sin formar ni un beso
siquiera

aun si encontrara el gesto aquel
que conocimos una tarde
mientras el libro caía
a la vereda o al colchón
no podría decir
las mismas palabras
que pronunciaron
te entiendo

si el calor
nos sofoca de tal manera
que ya no queda nada fuera de nosotros
entonces podés irte
lejos
tanto como puedas
porque es igual
aquí y allá
en cualquier isla

a veces el dolor
está ahí
acostumbrado
es abandono y es
extraño que te vayas
siempre al mismo sitio
como si no existiera
más que lo cierto entre nosotros

entonces otra vez
vuelvo a recorrer la casa
el sillón rojo
sus pliegues
y todo lo que somos

como dijiste
el amor es esto
y nada más.

                    de El amor es esto (Ediciones del Dock, 2011)